Tú. Sí, tú. Esa persona que está detrás de la pantalla. Esa persona que ahora mismo se está preocupando mil y una cosas, de las cuales mil son sin importancia. Esa persona que, aunque no lo sepa, tiene infinitas oportunidades de ser feliz. ¿Te parece imposible? Seguro. ¿Lo es? Para nada. Día a día, puedes llegar a ser capaz de conseguir un poquito de esa felicidad que se

encuentra escondida en los pequeños detalles de todos los días. ¿Cómo? Levántate cada día con una sonrisa en la cara, que muestre ese estado de ánimo; si te sientes triste, levántate con una sonrisa de todas maneras, que aunque sea de puro maquillaje porque hasta tú acabarás por creértela. Disfruta de todos los momentos que la vida te da, di 'no' solo a las cosas que debes de decir 'no'. Sé valiente y no tengas miedo a caer, que de caídas se aprende y no cometerás los mismos errores. Sueña. Que si los sueñas muy fuerte, al final se hará realidad. Cumple todo lo que te propongas, véngate de esa persona que te jodió. Ayuda a quien te ayudó. Sal por ahí, con esas personas que te quieren de verdad, con esas que están en las buenas y en las malas, en las duras y en las maduras, esas personas que cada vez que lo haz necesitado te han dejado su hombro o te han dado ese consejo que necesitabas. Baila, canta, compra, ríe, haz todo aquello que adora, declárate, pide perdón, da consejos que después ni siquiera tú sigues, reza, vete de fiesta, pásalo bien, VIVE. Porque la vida no consiste en esperar a que la tormenta pase, la vida consiste en aprender a bailar bajo la lluvia. Pero no te quedes estancada en el punto de partida, con miedo a salir, con miedo a una posible caída. Esto no sirve de nada si tú no haces lo imposible por que se haga realidad, porque eres tú y solo tú la que eres dueña de tu vida
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