Siempre nos dejamos algo por el camino, lo olvidamos o lo damos por perdido. Seguimos adelante sin ni siquiera pararnos a pensar en cómo sería la vida con ese algo que hemos dejado atrás. No nos paramos a pensar en lo importante que puede llegar a ser, por muy insignificante que nos haya parecido. Si lo olvidamos, lo olvidamos... no pasa nada, hay cosas más importantes por las que preocuparnos que por un estúpido detalle. Pero, a veces ocurre que ese algo que habíamos dejado a nuestras espaldas vuelve a aparecer y empezamos a pensar en la falta que ese insignificante detalle nos ha hecho durante todo el tiempo que ni siquiera ha sido un mero recuerdo. Lo necesitamos para vivir, sin ello no podríamos. Cuando ese pequeño detalle vuelve a tu vida, dale la importancia que verdaderamente tenía y, aunque al final ocurra lo contrario, guardatelo para ti mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario