La vida te regala millones de momentos, de los cuales tú solo recuerdas un cuarto o incluso menos. Recordamos los importantes, los que nos han hecho llorar (de felicidad o de tristeza), que nos han hecho reír, que nos han hecho disfrutar de todos y cada uno de ellos. Tenemos que aprender a quedarnos con lo bueno y dejar a lado lo malo. Tenemos que dar gracias por lo que tenemos y por lo que podemos aspirar. Tenemos que disfrutar todos los momento, vivir los buenos y aprender de los malos. Tenemos que soñar, porque sólo los que sueñan pueden llegar a ser todo lo que se propongan.

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